viernes, 29 de agosto de 2014

Una mirada. ¿En serio? Aun sigo pensando sobre ello cada día.


     Amen. No, no he acabado de rezar, ya que en todo caso sería Amén.
Amen. Es una orden. Ama todo lo que ves a tu alrededor y guárdalo en el álbum de la mente.

     Aferradora a cosas, ingenua y soñadora. Ah, y con mucho carácter. Tal vez a ratos incluso un poco indecisa, pero segura al 100 por cien de absolutamente todo lo que tiene en sus manos.
    ¿Nunca os ha pasado eso de que vais caminando por la calle con vuestros padres y, de repente, se encuentran con una señora a la que no conoces de nada y empieza a hablar sobre ti y a decir que no has cambiado nada? Una señora que acaba siendo la pescadera que atendía a tu madre cuando eras pequeña; o la vecina de tu yaya que siempre te hacía tanto daño al cogerte los mofletes, la cara de la cual habías olvidado desde hace tiempo... o incluso tal vez, la que un día fue tu niñera.

Y, efectivamente, de este popurrí de cosas que he soltado en 2 minutos es de lo que os vengo a hablar.
      Hará cosa de un año, me encontraba yo esperando a que mi madre saliese de probarse un pantalón en Zara cuando noté que una chica se me quedaba mirando, pero no le di importancia. Pensé que tal vez mis pelos despeinados o lo empanadísima que voy siempre le había llamado la atención.
Aunque al rato vi como la chica no cesaba. Como fruncía el ceño para tratar de recordar algo o, tal vez, para acabar convencerse de algo de lo que estaba casi segura.
     Al cabo de unos 5min, al fin, mi madre asomó la cabeza tras el probador y, como sabiendo lo que iba a pasar, lanzó al aire un pequeño grito de tal manera que la chica que me había estado mirando y que intentaba localizar a donde estaba apuntando mi mirada, se girase.
      Después de abrazarse, darse dos besos, un ¿qué tal va todo? y lo mucho que se enrollan las madres a hablar, llegó LA pregunta. ¿Mama, quién es?
      Cuando formulo esa pregunta a mi madre ella siempre suele responderme con un ¿Meritxell, no te acuerdas de ella/él? Pero esta vez no fue así, lo que comprendí segundos más tarde ya que, no creo que me acordara de como lucía una persona que conocí hará... 15 años. Efectivamente, esa mujer que había estado durante minutos mirándome y que, aun sigo preguntándome cómo narices logró conocerme, fue mi profesora de guardería. Una profesora de guardería que tendría decenas de "alumnos" diferentes de menos de 3 años; "alumnos" cuyas facciones no estaban desarrolladas aun. Una profesora de guardería que tendría decenas de cosas más importantes que hacer y que recordar que quedarse con la cara de todos y cada uno de sus pequeños aprendices. Una profesora que...me sorprendió muchísimo cuando me dijo que le había hecho muchísima ilusión verme; que me había reconocido al instante aunque no me viese desde que tenía 2 años recién cumplidos; y que me sacó una sonrisa cuando me dijo que mi mirada no ha cambiado nada.

    Una mirada. ¿En serio? Aun sigo pensando sobre ello cada día.
Me hubiese dicho mi lunar, mis dientes, mi madre. Si me hubiese dicho que me había recordado por una de esas tres cosas todo hubiese acabado ahí y habría quedado como una anécdota, como el día en que volví a ver a una persona que me reconoció 15 años más tarde.
    Pero no.
    Nos pasamos la vida observando todo y olvidándolo cuando apartamos la mirada. Caminando por la calle y viendo centenas de caras diferentes que olvidaremos al siguiente paso que demos. Aprendiendo cosas de las que mañana nos olvidaremos. Conociendo a gente de la que un día no te acordarás ni del nombre ni de dónde os conocisteis. Creciendo y dejando atrás momentos que jamás volverán a repetirse

     Pero siempre hay ese rayito de esperanza que te queda al recordar aquella excursión al planetario que pusieron en el gimnasio del colegio cuando ibas a quinto de primaria; aquella chica tan bien maquillada que viste caminando por las ramblas hace ya 3 años; lo curioso que te pareció cuando aprendiste que un emperador tan portentoso como fue Napoleón tenía miedo a los gatos; lo sorprendente que puede llegar a ser que la que un día fue tu profesora de guardería te recuerde 15 años después por tu mirada.

     Y tal vez digáis que me he precipitado al poner la última para desmentirla luego; pero yo soy muy de aferrarme a las cosas; incluso a ratos tal vez un poco ingenua. Ah y eso sí, soñadora las 24 horas. Por eso siempre he creído posible crecer y revivir momentos una y otra vez, hasta los siglos de los siglos. Amen (si, así, sin tilde).









Cutie moñitos




1 comentario:

  1. Ohhhh so beautiful what u wrote...I'm still hallucinating with the "rallito"... It is amazing what our particualr brain chooses to remember...a snoring dad, the smell of pines of my fav town, the lyrics of a song that appear in my mind one second after the music has started ( I have been years without listening to it)

    PD: u are and have always been beautiful
    PD2: Napoleon was not that powerful if he was scared of cats. I will rule with cats

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